Si pensamos en nuestro desarrollo personal, la relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotras mismos.
Como hijos, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacía ella misma, lo que sentía hacia nosotros, y lo que sentía hacia el mundo.Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.
La relación con la madre es la más significativa en toda nuestra vida, es la base donde se construyen todas las demás relaciones. Todos llevamos en nuestro interior un niño herido que necesita protegerse del dolor.
Para sanar la herida es necesario localizar ese dolor física y emocionalmente con el fin de liberar esa energía bloqueada. Asentir a mamá nos da fuerza y nos permite tomar lo mejor de la vida misma, por que la vida solo se toma a través de ella y por lo tanto lleva el rostro de Mamá.
