La herida de la madre es un factor importante para nuestro bienestar y armonía. Inevitablemente, una parte de nosotros adoptó los sentimientos y creencias nuestra madre, tanto en su aspectos positivos como negativos.
El dolor del crecimiento personal puede llevarte a ignorar la necesidad de sanar tu herida materna. Pero es mucho más saludable pasar por este dolor que cargar en tu vida con esa sensación persistente de que “hay algo mal en ti”. El costo de no sanar la herida de la madre es el de sentirte inseguro(a) de tus capacidades y potencial por miedo al fracaso, no expresar tu verdad por no ser desaprobada y el de esperar siempre inconscientemente la aprobación de la madre ante todas tus decisiones.
Algunos de los beneficios de sanar la herida de la madre son:
- Serás capaz de crear límites saludables.
- Tomarás consciencia de todo tu potencial.
- Reconocerás el amor por tu propio ser y por los demás.
- Dejarás de necesitar la aprobación de otros para sentirte bien.
- Te sentirás seguro de ti mismo y de tus emociones.
Dejar atrás la carga que supone el dolor de nuestra madre y que te mantiene pequeño(a) te permite recuperar la energía para crear tu vida con confianza, amor y alegría.

